lunes, 23 de diciembre de 2019

Juego de Cromos (03): Las razones del ascenso de VOX

Este tercer programa, como siempre, lo podéis escuchar en LGN Radio pinchando en la imagen de abajo. Aquí tenéis el texto que me sirvió como guión:
Juego de Cromos (03) El ascenso de VOX

Lo primero que habría que explicar es la imagen que el resto de formaciones políticas tienen de VOX, podríamos decir su definición como partido. Simplificando mucho, la imagen que tienen de VOX el resto de partidos políticos sería la siguiente: un partido profundamente religioso, nacionalista español, machista, xenófobo (pues fomenta el odio a los extranjeros) y centralista (porque quiere acabar con el sistema autonómico constitucional). Pero por encima de todo eso, se trata de un partido que mantiene el mecanismo típico del fascismo, que no es otro que manipular mediante la mentira y el odio, ofreciendo para esos “problemas” soluciones simplonas pero inviables a los problemas de la sociedad. 
Ahora bien, cometeríamos un error si tratamos de confundir a VOX con sus votantes. Sería un error decir que en España hay tres millones de fascistas. Además de ser una falsedad sería una forma de esconder la cabeza y no ver lo que está ocurriendoComo veremos, los datos demuestran que a VOX lo han votado muchas personas demócratas que creen en los derechos humanos y respetan la Constitución. La cuestión, por tanto, estaría en comprender qué está pasando para que tantísimos ciudadanos apoyen a este partido. 
Sería también un error pensar que este fenómeno sólo ocurre en España. El auge de la ultraderecha está ocurriendo en la mayoría de los países europeos. Todos los partidos de ultraderecha tienen algo en común: el nacionalismo, los valores tradicionales de la patria y la victimización de la clase media; pero en cada Estado se manifiesta de diferente manera: Por ejemplo, en Francia, Alemania o Italia la ultraderecha ha crecido por el miedo a la inmigración. En los países del Este, como Polonia y Hungría, la ultraderecha crece por el miedo a volver al comunismo. En Grecia por miedo a las consecuencias de las políticas neoliberales de la Unión Europea y la entrada de inmigrantes. 
  1. EL DESAFÍO SOBERANISTA CATALÁN. 
En España, la causa principal la encontramos en el desafío soberanista catalán. Con un mensaje muy sencillo como es la reivindicación de la nación española, su bandera y su historia heroica VOX ha encontrado la respuesta más tentadora frente a la amenaza del independentismo catalán. 
Todos los partidos políticos españoles han contribuido a exagerar la dimensión del problema catalán”. Partidos como el Partido Popular o Ciudadanos incluso lo han alentado voluntariamente porque pensaron que la exacerbación de este conflicto les iba a dar réditos electorales. Los constitucionalistas especularon que creando la imagen del enemigo catalán podría ser una buena fábrica de votos, presentándose después como el único partido que iba a ser capaz de frenarlo. De esta manera, asentaron en el imaginario español la sensación de que si Cataluña vota por su autodeterminación, España entera se hunde. Así, a la irresponsabilidad de unos dirigentes independentistas inconscientes de que hay cosas que requieren una previa mayoría social se le ha ido enfrentando una opinión pública española cada vez más asustada y más radicalizada. 
Nadie de estos partidos políticos pensaron que otro pequeño partido, como VOX, iba a aprovecharse de este clima. Ofreciendo poco más que mano dura y la bandera de EspañaMuchos españoles están convencidos de encontrarse frente a un desastre político que va a amenazar su vida cotidiana. Esta sencilla fórmula de “bandera y puño de hierro” les ha calado. El voto del miedo se ha ido a quienes se han presentado como los más agresivos. En definitiva, Vox ha recogido esencialmente el voto de la derecha asustada, que hasta ahora no había sentido nunca tanto miedo a una caída del sistema. 
  1. MALESTAR DEL ELECTORADO CON EL PARTIDO POPULAR 
No todo se explica con el conflicto catalán. También es importante para entender el ascenso de VOX el malestar del electorado de centro derecha con el Partido Popular. Parecía que hasta ahora los casos de corrupción sólo afectaban electoralmente a los partidos de izquierda. Mientras que los votantes de los partidos de izquierdas cuando están desencantados se quedan en casa, los votantes de los partidos de derechas van a votar aunque sea con una pinza en la nariz. La corrupción y el mal gobierno no podían entonces pasar factura al PP hasta que no hubiera otro partido de derechas que se percibiera como alternativa de Gobierno. En este caso, habría que analizar este punto en dos fases. 
En una primera fase (abril 2019), los votantes descontentos con el Partido Popular fueron a parar a Ciudadanos. Albert Rivera en aquellas elecciones se vendió como un partido alternativo al Partido Popular (esto ya lo analizamos en nuestro primer juego de cromos) y el Partido Popular tuvo uno de sus peores resultados en su historia. Parte de su electorado comenzaban sentirse atraído por los postulados de VOX, pero el gran monto de los ex votantes del Partido Popular tuvieron su destino en Ciudadanos, ayudado en gran medida por las encuestas. Recordemos que venía de ser la opción preferida por los españoles justo antes de la moción de censura a Mariano Rajoy. 
  1. EL DESMORONAMIENTO DE CIUDADANOS 
Tenemos ahora, pues, una gran masa de votantes de centro derecha, muy volátil, con tres opciones para elegir: PP, Ciudadanos o Vox, que con unos grandes resultados en las elecciones de abril se hacía mucho más visible. 
La segunda fase (noviembre de 2019) se produce tras el desmoronamiento electoral de Ciudadanos, que explicarlo pormenorizadamente nos daría para un programa entero. Albert Rivera apostó todo en las elecciones municipales y autonómicas para sorpassar al Partido Popular, ya que había quedado muy cerca en las elecciones generales, incluso ganándole en circunscripciones tan emblemáticas como Madrid. El resultado fue que Ciudadanos quedó como la “muletilla” necesaria del Partido Popular para alcanzar gobiernos autonómicos y municipales. Ciudadanos no quedó por encima del Partido Popular en ninguna comunidad autónoma. Estos resultados y la actitud errática de su líder, que pasó de no querer sentarse a hablar con Pedro Sánchez a, durante los últimos días de la legislatura y la campaña electoral, a levantar el veto al Partido Socialista, hicieron que ese electorado volátil del centro derecha les abandonara. Parte regresó de nuevo al Partido Popular (los más moderados) y otra parte fue a parar a VOX (los de sentimiento más nacionalista). 
Hay que enlazar con lo que defendió Pablo Casado en la última campaña para entender el comportamiento de estos electores. Si recordáis, durante la campaña de abril el Partido Popular trató de contener la sangría de votos intentando ganarle terreno a VOX y acercando su discurso al populismo del odio. Esta estrategia ha demostrado ser un verdadero fracaso, tal y como le indicaron a Casado, entre otros Nuñez Feijóo. Durante la campaña de noviembre el discurso del Partido Popular fue más moderado, ofreciéndose como la única alternativa a un gobierno de la izquierda, aunque sin abandonar del todo el miedo al problema catalán. Esto provocó que esos votantes que hemos definido anteriormente como la derecha asustada fueran a parar a VOX. 
  1. EL APOYO A LOS GOBIERNOS DEL PP Y CIUDADANOS EN ANDALUCÍA, MURCIA Y MADRID 
Este es uno de los factores que, según mi opinión, mas ha jugado a favor de VOX. Sus buenos resultados electorales, no sólo cuantitativos sino más bien cualitativos, VOX los hizo valer a favor de su estrategia, aunque no consiguiera su objetivo principal: entrar en algún gobierno autonómico. 
Su primer paso fue en Andalucía, antes de las penúltimas elecciones generales y las últimas municipales y autonómicas. Sus votos eran necesarios para desbancar al PSOE del Palacio de San Telmo pero tenían muy claro que no debían de formar parte del Gobierno andaluz. Su objetivo era, con el acuerdo, colocar en la agenda política sus banderas de enganche: cerrar los “chiringuitos” autonómicos, el control de la inmigración y su lucha contra el movimiento feminista. A pesar de las reticencias del Partido Popular y sobre todo de Ciudadanos, VOX consiguió que en su acuerdo figuraran estos controvertidos temas, aunque matizados para que fueran más digeribles. 
Tras las elecciones municipales y autonómicas, quiso ir un paso más allá, pero en parte por las reticencias de Ciudadanos no lo consiguió. No obstante siguió colocando sus banderas en todos los acuerdos de legislatura. Para ellos fue una suerte que gobiernos autonómicos como el de Madrid o el de Murcia dependieran de sus votos. 
VOX necesita esos acuerdos para que comenzara a ser visto como un posible partido de Gobierno. No hay dudas de que el afán por desplazar al PSOE o por seguir en el Gobierno del Partido Popular y la necesidad de Ciudadanos también de que comenzara a ser visto como un partido útil facilitó el “blanqueamiento” de VOX en las instituciones. A pesar de su discurso radical, VOX se presentaba en las elecciones de noviembre como una verdadera alternativa al resto de partidos del centro derecha español. 
  1. UN DISCURSO MODERADO DE SANTIAGO ABASCAL 
El último factor que vamos a analizar es el discurso en la última campaña de Santiago Abascal, su líder. A diferencia de las elecciones de abril de 2019, donde VOX utilizó todo su repertorio más radical y donde Santiago Abascal estuvo muy protegido por sus lugartenientes, VOX cambió su puesta en escena en las elecciones generales de noviembre de 2019, exponiendo más a Santiago Abascal y moderando su discurso, sin perder su esencia. 
Santiago Abascal comenzó a recoger en esta campaña el ideario que ya había cosechado triunfos de partidos de la ultraderecha en otros países europeos. Cuidó más el lenguaje y la forma de presentación de sus ideas. Si analizáramos la campaña de VOX, veríamos que no ofreció medida económica alguna, ni de lucha contra la corrupción o de gestión de los servicios públicos. Toda su campaña consistió en repetir sus ideas fuerzas, aunque fueran más matizadas. El ruido de fondo y tantas elecciones durante el último año facilitarían el recuerdo de las mismas. Seguía ante un discurso marcadamente xenófobo, machista y centralista. Seguía exacerbando el miedo al soberanismo catalán y al desmembramiento de España. Pero Abascal tenía que aparecer como un posible candidato a Presidente, por eso moderó la presentación de sus ideas fuerza. Sus ideas han calado profundamente en un sector de la población conservadora y resentida por la pérdida de capacidad adquisitiva tras la crisis. 
Y terminamos con el debate de los candidatos en televisión. Santiago Abascal fue de los cinco el más práctico y, vistos, los resultados, el que ganó aquel debate. Abascal tenía muy claro sus objetivos. Algunos comentaristas políticos dijeron que algunas fases del debate incluso parecía más un mitin de Abascal que un debate. Fue el único candidato que colocó claramente todos sus mensajes, además sin apenas interrupciones, ni tampoco fueron suficientemente rebatidos. Seguramente todos pensaron que era un error hacer que Abascal fuera el protagonista del debate (recordemos que éste era su primer debate) y todos los candidatos trataron de no entrar en una confrontación directa. Tengo la sensación que eso era precisamente lo que esperaba Abascal y sacó provecho de ello. Al final, el error de todos fue no confrontar con él. 
Al igual que pasó con Ciudadanos y con Podemos, por ahora el voto a VOX es un voto coyuntural (para fidelizarlo se necesita más tiempo)En resumen, el voto a VOX es producto del temor a las consecuencias del independentismo catalán, y de la debilidad de un partido popular alejado de sus bases y demasiado corrupto. No tendría por qué asentarse en las instituciones. 
Pero las situaciones coyunturales tienden a volverse crónicas si no se les pone freno. Todo dependerá del resto de actores políticos. El ascenso de VOX sólo puede pararse si bajáramos de intensidad el conflicto catalán y si el Partido Popular vuelve a recuperar ser el referente de la derecha española. Para ello es necesario reducir la crispación entre bloques y ahí Ciudadanos puede jugar un papel fundamental, además con el que recuperar espacio político. En definitiva, mientras siga existiendo crispación, seguiremos hablando del ascenso de VOX en las encuestas.