viernes, 29 de noviembre de 2019

Juego de Cromos (01) Guía para poder entender la próxima investidura de Pedro Sánchez

El pasado lunes inicié mi nueva andadura como colaborador en LGN Radio. Un nuevo programa al que llamamos "Juego de Cromos" en el que trataré de analizar el comportamiento de los actores políticos en un determinado asunto. Los textos que acompañarán cada podcast son el relato que confecciono para cada programa. Espero que os guste.

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Juego de Cromos (01): Investidura de Pedro Sánchez

Primera Investidura Fallida de Pedro Sánchez 
Para entender la situación en la que nos encontramos tenemos que remontarnos a la primera investidura fallida de Pedro Sánchez en marzo de 2016. Recordemos que en la primera ronda de contactos del Rey para proponer candidato, Mariano Rajoy renunció intentar formar Gobierno pese a ser el partido político más votado. En una segunda ronda el candidato propuesto por el Rey fue Pedro Sánchez. 
Ninguna de las sumas posibles daba Gobierno: PP + Cs (160), PSOE + Podemos (154), PSOE + Cs (129); salvo una gran coalición contra natura: PP + PSOE (209) 
Pedro Sánchez en aquel momento optó iniciar conversaciones tanto con Cs como con Podemos. La suma daba Gobierno (194)La verdad es que se aventuraba poco éxito debido a las posturas confrontadas entre Cs y Podemos. Tan sólo les unía una alternancia en el Gobierno. Además, las presiones de los líderes territoriales del PSOE y las declaraciones de Pablo Iglesias inclinaban más la balanza hacia CsLa cuestión catalana ya se encontraba en la agenda políticaLa noche electoral, Pablo Iglesias señaló que cualquier partido interesado en llegar a un acuerdo con ellos debería asumir, entre otras premisas, la consideración de España como país plurinacional en un encaje constitucional diferente, que incluyese un referéndum sobre la independencia de Cataluña. 
En febrero de 2016 Pedro Sánchez y Albert Rivera firmaron un pacto de investidura al que invitaron a sumarse a Podemos. Pero Podemos rompió las negociaciones con el PSOE porque sus únicos planes pasaban por un Gobierno de izquierdas (junto con IU sumaban sólo 156, que junto con ERC, Compromís y EH-Bildu se llegaba a 171). El fracaso de ese pacto estaba garantizado y en la segunda votación PSOE y Cs sólo alcanzaron a sumar el voto de CC. 

La primera repetición electoral e investidura de Mariano Rajoy 
Se produjo entonces la primera repetición electoral y los españoles volvimos a ir a las urnas en junio de 2016. El resultado fue un Parlamento igual de fragmentado, pero el incremento en escaños del PP hacía imposible cualquier alternativa viable: PP + Cs (166), PSOE + Podemos (151), PSOE + Cs (116). PSOE + Podemos + Cs (183) seguía dando posibilidades, pero todos los puentes entre Cs+PSOE y Podemos habían sido rotos en la anterior legislatura. Cs buscando ser un partido útil, y al ver que el apoyo a Pedro Sánchez le había pasado factura en las urnas (bajó de 40 a 34 diputados), cambió su estrategia y apoyó al PP (a pesar de los juicios pendientes de corrupción) para tratar de garantizar la gobernabilidad del país; pero para eso era necesario también la participación del PSOE, bien con su apoyo, bien con su abstención. El PSOE de Pedro Sánchez decidió no sumarse a ese acuerdo y votar en contra de la investidura. Esta primera investidura fracasó (además de Cs el PP sólo consiguió los apoyos de CC, UPN y Foro – 170 votos) 
Tras la investidura fallida el PSOE entró en una crisis profunda. Los críticos al Secretario General exigían que Pedro Sánchez dimitiera debido a los malos resultados electorales (los peores de la democracia). Coincidía además que estos críticos eran partidarios de garantizar la gobernabilidad de España y que el PSOE se abstuviera (la llamaban abstención técnica) para poder facilitar la formación de un gobierno del PP. El 1 de octubre durante un complicado y extraño Comité Federal, las tesis de Pedro Sánchez fueron derrotadas y dimitió como Secretario General. 
Llegamos a octubre de 2016 y Mariano Rajoy volvió a presentarse a una nueva investidura. En la primera votación perdió (el PSOE votó en contra) y 48 horas después la inmensa mayoría de los diputados del PSOE se abstuvieron (Pedro Sánchez no participó en la segunda votación al entregar el acta tras la primera votación por no querer romper la disciplina de voto del Grupo). 

Fin de la crisis del PSOE y moción de censura de Pedro Sánchez 
En mayo de 2017 el PSOE fue por primera vez a un sistema de elección directa de su Secretario General (Primarias) para cerrar su crisis, y Pedro Sánchez se impuso a los otros dos candidatos, Susana Díaz y Patxi López, con el eslogan de “no es no”. La XII Legislatura comenzaba a dinamitarse. El PSOE volvía de nuevo a las tesis anteriores a la investidura y a no facilitar la gobernabilidad del país. No obstante, sí que apoyó al Gobierno en la crisis catalana tras el referéndum ilegal y Mariano Rajoy salvó su primera moción de censura al no apoyar el PSOE a Podemos. 
Y llegó la sentencia de la Gürtel, justo tras la aprobación de un Presupuesto gracias al apoyo del PNV. Podemos lanzó la idea de una moción de censura siendo candidato Pedro Sánchez y no Pablo Iglesias. El PSOE recogió el guante y planteó la moción de censura sin saber si iba a triunfar. Sólo había una premisa: echar del Gobierno a un partido político que había sido condenado. A la moción de censura fueron sumándose el resto de partidos políticos: Unidas Podemos, ERC, PDCatCompromís, EH-Bildu… dejando en 175 escaños la partida. Si PNV decidía apoyar la moción de censura ésta saldría adelante. Y así fue. Pedro Sánchez fue presidente sin comprometerse con nadie porque fue capaz de aglutinar el voto contra Mariano Rajoy (lo que no consiguió Pablo Iglesias en la moción de censura de 2017). Fue una moción de censura basada en la ética y no en un programa de gobierno. Ese fue su talón de Aquiles. 
La maniobra de Pedro Sánchez, con la ayuda de Pablo Iglesias, dejó en fuera de juego a Cs. El que fuera su primer socio de gobernabilidad les había dejado fuera de la ecuación. Cs en aquel momento no tenía más opciones. Entendían que sus votantes no comprenderían que se pusieran del mismo lado de Podemos, ERC o PDCat. Y Cs se lanzó a intentar “sorpassar” al Partido Popular aprovechándose de su debilidad y ser durante meses los auténticos líderes de la oposición. Poco antes de la moción de censura todas las encuestas daban como primera fuerza política a Cs. La moción de censura cambió esa tendencia y el PSOE pasó a ser el partido “de moda”. 

Rechazo de los presupuestos y nuevas elecciones 
El 13 de febrero de 2019 el Gobierno Sánchez perdió la votación de unos presupuestos negociados con Unidas Podemos. Votaron en contra: PP, Cs, UPN, Foro y CC, pero además los partidos catalanes que habían apoyado la moción de censura: ERC y PDCat.  Debido a la imposibilidad de aplicar ciertas reformas, el día 15 de febrero, el presidente del Gobierno anunció una convocatoria de elecciones generales del 28 de abril de 2019 tras un Consejo de Ministros extraordinario. 
Las elecciones de abril de 2019, al igual que las anteriores, han estado muy polarizadas por la cuestión territorial. PSOE ha sido el gran triunfador en ambas pero siempre ha manejado cifras muy complicadas para poder formar Gobierno. 
Los resultados del 28-A sólo daban posibilidades de gobierno a Pedro Sánchez: PSOE + UP (165); frente al bloque de la derecha: PP + Cs + Vox (147) pero ninguno de los bloques se acercaba a cifras que garanticen la gobernabilidad sin contar con los nacionalistas independentistas. Los desencuentros anteriores polarizaron las negociaciones para investir a Pedro Sánchez. UP ya no se conformaba con apoyar un gobierno del PSOE, quería formar parte de él. Pero este gobierno en coalición no garantizaba la estabilidad parlamentaria. Ese fue el motivo, y no otro, de por qué el PSOE no cedió lo suficiente en las negociaciones. Existía otra posibilidad que sí garantizaba estabilidad: PSOE + Cs (180) Pero Cs no movía ficha y el PSOE utilizó una estrategia de dilación en el tiempo de la investidura para aprovechar y valorar los movimientos que pudieran producirse tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Aunque no se diga en público. La estrategia del PSOE en aquel momento pasaba por recuperar a Cs como socio preferente. 

Elecciones europeas, municipales y autonómicas 
En estas elecciones Cs siguió sin cambiar su estrategia. Se habían quedado muy cerca del PP y su aspiración era ser la primera fuerza política del centro derecha. El partido de la alternancia (ni rojos ni azules) aspiraba a recoger más votos del PP. Aunque no le fue nada mal en las elecciones municipales y autonómicas, no consiguió sus objetivos y no fue primera fuerza política de la derecha en ninguna comunidad autónoma (incluso en Madrid que en las Generales quedaron por encima, el PP les superó). La diferencia con el PP creció de 200.000 a 1’8 millones de votos. 
Aprovechando este escenario, el PSOE buscó recomponer acuerdos territoriales con Cs. Madrid, Murcia o Castilla – León fueron claves para entender lo que pasó. Mientras que en Andalucía el discurso de Cs fue el de la alternancia, desalojar a un partido político que ya llevaba muchos años gobernando una comunidad (incluso ese fue el discurso en campaña de Cs en Murcia y Castilla – León, no así en Madrid) la cúpula de Cs decidió apoyar al PP en todas las comunidades autónomas donde se podía gobernar, sin menospreciar los votos de Vox. Esa situación arrinconó al PSOE a su única salida, la negociación con Podemos. 
Pero Podemos no era suficiente para garantizar la gobernabilidad y el PSOE valoró que en las circunstancias actuales el apoyo de los partidos independentistas o de EH-Bildu podía suponer un precio muy alto a corto/medio plazoAún así inició negociaciones con Podemos al tiempo que lanzaba mensajes exigiendo responsabilidad al PP y a Cs (máxime cuando la ultraderecha había conseguido entrar en el Parlamento); la misma responsabilidad que le exigieron al PSOE en la anterior legislatura. En realidad, ese mensaje iba dirigido principalmente a Cs. Pero Cs siguió en sus trece y no quiso mover ficha. El fracaso de la investidura estaba garantizado, puesto que PSOE no quería negociar con los partidos que eran claves para que saliera adelante: ERC y/o PDCat. 

Nueva investidura fallida de Pedro Sánchez, nueva repetición electoral 
Pese a no conseguir un acuerdo con Podemos, que no se movía de pedir un Gobierno en coalición, Pedro Sánchez forzó la sesión de investidura para, de esta manera, llevar al país de nuevo a una repetición de las elecciones. Las encuestas le eran favorables y existía una posibilidad de que la situación cambiaraLas encuestas ya apuntaban un retroceso de Cs y el freno del crecimiento del PP consecuencia de un Vox en alza. Sólo existía una incógnita: la sentencia del Procés. Pero el órdago ya se había lanzado. Estaban todas las cartas sobre la mesa y ya era imposible de dar marcha atrás.  

La repetición electoral apenas varío cualitativamente la situación entre bloques, pero sí las posibilidades de gobernabilidad. La debacle de Cs y el crecimiento de Vox tan sólo dejan una alternativa a Pedro Sánchez: Unidas Podemos. Ya no había más disyuntivas. Salvo, como siempre, la gran coalición.

domingo, 28 de julio de 2019

La reforma del artículo 99 de la Constitución española

Artículo 99
1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.
3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.
Durante una entrevista en TVE el pasado 10 de julio, con motivo de la sesión de investidura de Pedro Sánchez, el Presidente de Gobierno en funciones propuso como un pacto de Estado la modificación del artículo 99 de la Constitución española para evitar en el futuro situaciones de bloqueo como las que hemos sufrido en los últimos años (por dos veces el Partido Socialista y, de no ser por la abstención técnica del PSOE, una vez el Partido Popular)
En dicha entrevista Pedro Sánchez hizo referencia al sistema de elección de las alcaldías en los Ayuntamientos. Éste está regulado en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 196. Este sistema de elección tiene dos características a destacar: (1) La elección de alcalde se produce en un día concreto (marcado por la propia ley en su artículo 195), el vigésimo día posterior a la celebración de elecciones; y (2) tan sólo se produce una única votación tras la cual, en caso de no obtener ningún candidato mayoría absoluta, se proclama alcalde o alcaldesa al candidato de la lista más votada.
El propio Presidente de Gobierno en funciones recalca que a su juicio no necesariamente debiera ser ésta "la fórmula para la gobernabilidad de España". Y no le falta razón, puesto que todo el andamiaje constitucional está formado bajo una premisa: España es una monarquía parlamentaria; y ambos términos han de entenderse fundamentales a la hora de acometer la reforma de cualquier artículo de la Constitución española. Es decir, el Presidente del Gobierno sólo puede salir de una votación en el Congreso de los Diputados.
Coincido con el Presidente en que tras las dos últimas elecciones generales y sus resultados, deberían los partidos políticos plantearse una reforma del sistema de elección de la Presidencia del Gobierno porque la razón fundamental de unas elecciones es precisamente garantizar la gobernabilidad del Estado.
No voy a entrar a analizar en profundidad casos de otros estados en los que su situación política provocó cambios en el sistema de elección de sus representantes (quizás uno de los más recientes, Italia, serviría de ejemplo). Pero nuestros representantes deben tener claro que permanecer largo tiempo en un período de indefinición acarrea consecuencias nada favorables para el país, ni tampoco es bueno repetir elecciones de manera constante (sería la tercera vez en pocos años).
Este problema actual lo podemos abordar desde dos perspectivas: (1) modificar el sistema de elección de nuestros representantes; y (2) modificar el sistema de elección de la Presidencia del Gobierno.
La primera perspectiva ha sido ya sugerida por varios partidos políticos (UPyD, Podemos o Ciudadanos, por ejemplo) y son varias la soluciones que se han planteado como factibles. Quizás la que más se ha repetido es la de incrementar en 50 diputados el actual Congreso (la Constitución española permite un máximo de 400 diputados y actualmente se eligen 350 - este número no fue al azar, 400 diputados es el aforo máximo del salón de plenos del Congreso -). A partir de aquí las propuestas difieren: mientras unos sugieren incrementarlos pero seguir manteniendo un sistema de reparto proporcional, otros sugieren que se le dé un bonus de 50 diputados al partido político más votado.
La segunda perspectiva es la primera vez que un partido político parece plantearlo en serio. Esta segunda perspectiva, en mi opinión, sería más factible de abordar.
Lo que ha de buscarse es una solución que no atente contra el sistema político español actual (monarquía parlamentaria) No soy partidario de trasladar experiencias de otros países (como el sistema semipresidencialista francés o el presidencialismo norteamericano), nuestra idiosincrasia nacional está basada en el parlamentarismo. Tampoco soy partidario de modificar al alza el número de diputados (ni creo que esa medida sea popular), aunque sí se podría explorar la modificación de las circunscripciones (cuyo tamaño es el verdadero culpable de que no se traslade la proporcionalidad real al hemiciclo); como ejemplo, se podría explorar que la circunscripción fuera la comunidad autónoma tal y como ya propuso en su día Podemos (17 circunscripciones, más Ceuta y Melilla).
Tampoco sería partidario de trasladar de manera análoga el sistema de elección de las alcaldías. Creo que chocaría frontalmente con nuestro sistema parlamentario puesto que no en una de las dos circunstancias no saldría elegido el Presidente por el parlamento. El Gobierno necesariamente ha de salir elegido con el número máximo de apoyos del Congreso de los Diputados. Habría, pues, que buscar otra manera diferente de elegir al presidente, siempre teniendo en cuenta la voluntad mayoritaria del Congreso de los Diputados.
Cómo no, con este post quiero hacer una propuesta que creo que podría encajar en nuestro actual sistema parlamentario y que evitaría situaciones de bloqueo al tiempo que facilitaría negociaciones para alcanzar una cierta estabilidad durante la legislatura.
¿Por qué ha de presentarse un sólo candidato o candidata a la investidura? Si el sistema falla es porque no habiendo alternativas es más sencillo abstenerse o votar en contra. De existir alternativas, esta situación cambiaría. Esto es lo que ocurre en la elección de las alcaldías. No hay una sola candidatura y esta circunstancia obliga necesariamente a buscar apoyos en otras fuerzas políticas, salvo que hayas conseguido una mayoría suficiente para gobernar en solitario.
Hagamos política ficción. Imaginemos que se hubieran presentado a la investidura al menos dos candidatos: Pedro Sánchez y Pablo Casado. Pedro tendría al menos 124 votos garantizados y Pablo, muy probablemente, se hubiera presentado con al menos 149 votos ¿No creen ustedes que las negociaciones se hubieran producido de otra manera?
Es evidente que, a diferencia de lo que ocurre en los municipios, en el Congreso de los Diputados no se debería producir una única votación porque, como he dicho, el Presidente ha de ser elegido por el Congreso de los Diputados y no, como ocurre en los municipios, por ser la lista más votada.
Pues bien, la propuesta que lanzo es un híbrido del sistema municipal, que podría resumirse en las siguientes premisas:
1.   La investidura ha de tener una fecha fija, tomando como referencia el día de las elecciones.
2.   En una primera votación, los cabezas de los grupos parlamentarios podrán ser candidatos. Si alguien obtuviera mayoría absoluta sería proclamado Presidente del Gobierno. En caso contrario, los dos más votados pasarían a una segunda votación, que debería producirse en un plazo nunca inferior a una semana.
3.   En una segunda votación, sería proclamado Presidente del Gobierno el candidato o candidata que obtuviera más votos.
Tan sólo es mi opinión personal. Quizás una ocurrencia. Pero el problema existe y creo que deberíamos acometerlo. Ahí Pedro Sánchez tiene toda la razón.

lunes, 15 de julio de 2019

El Ayuntamiento de Leganés "envejece"

El Ayuntamiento de Leganés lleva años arrastrando un grave problema. Durante ocho años, producto de las restricciones que el Gobierno de la Nación impuso, los ayuntamientos han ido poco a poco perdiendo empleados debido a la limitación en el número de plazas a cubrir mediante oferta pública de empleo durante el año. Esto ha provocado que la media de edad de la plantilla cada vez se acerque más a la edad de jubilación. La plantilla envejece y no vienen los relevos.

La reducción de plantilla ha traído consecuencias, como por ejemplo el retraso en la tramitación de expedientes, máxime cuando los que se jubilan son personal técnico cualificado sin que hayan formado a sus “relevos”. En una administración pública, como el Ayuntamiento de Leganés, la “memoria histórica” es muy importante porque el trabajo no es sólo lo que se ve en los expedientes; e igual de importantes son las relaciones horizontales o informales entre las distintas delegaciones o los liderazgos informales. No quiero hacer en este artículo una exhaustiva relación, pero se nos están jubilando o se nos van a jubilar los verdaderos artífices de nuestro modelo de ciudad en Hacienda, Educación, Servicios Sociales,  Mantenimiento, Medio Ambiente, etc.

El diagnóstico actual de la situación no puede ser peor, y es en este mandato donde se debe hacer algo de manera urgente para que la organización no colapse. Hasta ahora, con la legislación como límite, sólo se podían vadear determinadas situaciones parcheando; pero el balón ya no admite más remiendos, una patada más y revienta. Es, por tanto, necesario una planificación a medio/largo plazo pero con actuaciones inmediatas a muy corto plazo.

Antes de acometer tan ingente tarea, la primera reflexión que debería hacer el nuevo Equipo de Gobierno es cuál debe ser el futuro modelo de nuestra Administración local. Si preguntan mi criterio, para hacer más eficiente la administración pública del siglo XXI es necesario invertir la pirámide. Dejando al margen la prestación de servicios (cada vez más externalizados, por cierto) necesitamos más técnicos y personal cualificado y menos auxiliares o personal sin cualificación.

Repito que se trata ya de un problema urgente. Es cierto que los gestores públicos siempre priorizamos el “zapato que nos aprieta”: las políticas finalistas (educación, servicios sociales, mantenimiento, vía pública, mayores…) y abandonamos a su suerte la administración central (recursos humanos, hacienda, contratación, régimen interior, informática…) Si la administración central no funciona como una máquina engrasada será imposible llevar a cabo políticas finalistas y el Ayuntamiento dejará de prestar de manera eficiente sus servicios.

El Ayuntamiento “envejece”. Espero que nuestros gestores den pronto con el elixir de la “juventud” porque necesitamos que nuestra Administración sea ágil y con buena salud.

(Publicado en Leganews, núm. 52)

jueves, 22 de mayo de 2014

Un cese lleno de mentiras

Ayer lunes, el alcalde de Leganés, Jesús Gómez Ruiz (PP) me ha cesado como Presidente de la Comisión de Contratación por, según él, extralimitarme en mis funciones y llevar de manera reiterada en los órdenes del día de dicha Comisión los pliegos de condiciones de los concursos para la contratación de obras y servicios. Con dicho cese ha incumplido un acuerdo político alcanzado a inicios del mandato por el que se repartían la presidencia de las Comisiones de Pleno, correspondiendo ésta al Grupo Municipal Socialista, grupo del que formo parte.

Han de saber todos ustedes que durante el ejercicio de mi responsabilidad como Presidente de la Comisión de Contratación he cumplido escrupulosamente con mis funciones, que no es otra que vigilar que en la contratación municipal se cumplan los criterios de igualdad, publicidad y libre concurrencia (tal y como establece la legislación vigente) y que todos los puntos de los órdenes del día contaban con el acuerdo de todos los miembros de la Comisión de Contratación, incluidos los del Partido Popular.

Hace falta hacer un poco de historia para saber cuáles son los verdaderos motivos por los que el alcalde me ha cesado.

En el anterior mandato, Jesús Gómez Ruiz era el Presidente de la Comisión de Contratación y en TODOS LOS ÓRDENES DEL DÍA (repito, absolutamente en todos) aparece el estudio y análisis de los pliegos técnicos y administrativos de contratación pública con carácter previo a su aprobación por la Junta de Gobierno Local. Esto era así a pesar de que la Ley no contempla con carácter previo el informe de dicha Comisión, pero era una costumbre de los anteriores equipos progresistas de gobierno para garantizar la transparencia en la contratación pública del Ayuntamiento de Leganés. Justo lo que él hacía en la oposición ha sido el argumento que ha utilizado para cesarme ¡Cómo cambia la perspectiva!

Durante agosto de 2012 el Partido Popular propone para su aprobación por la Junta de Gobierno Local la concesión administrativa para la instalación de vallas publicitarias y monopostes en el municipio de Leganés. Se trata de un pliego muy oscuro que ya ha causado muchos problemas (como la instalación de vallas en zonas verdes o en las rotondas del casco urbano consolidado). Este pliego fue aprobado sin que previamente fuese analizado por la Comisión de Contratación. A partir de ese momento el PP decidió no llevar más pliegos a dicha Comisión, lo que respeté, aunque no lo compartiese. Eso sí, avisé de que a partir de ese momento absolutamente todos los contratos serían revisados de oficio por la Comisión de Contratación y, en caso de detectar irregularidades, serían denunciados ante los Tribunales. Como de esta manera se podía acarrear mayores perjuicios para el Ayuntamiento, el Concejal de Hacienda y Contratación, con buen criterio, decidió nuevamente elevar los pliegos para su informe previo. Es decir, que lo que este Presidente hizo fue, nuevamente, respetar los acuerdos políticos alcanzados y nuevamente fueron analizados por la Comisión de Contratación los pliegos técnicos y administrativos antes de su aprobación por la Junta de Gobierno Local. Todos los miembros éramos conocedores de que estos informes no eran ni preceptivos ni vinculantes. Es decir no eran legalmente necesarios. El único afán que perseguía este acuerdo (que, repito, este Presidente cumplió escrupulosamente) era el de garantizar la transparencia en la contratación pública. De hecho, a partir de ese momento, gracias a los trabajos de esta Comisión se corrigieron defectos en algunos pliegos, mejorándolos. Además, en los pliegos que fueron denunciados por nuestro Grupo Municipal y en los que el Partido Popular hizo caso omiso a nuestras recomendaciones, la denuncia o reclamación se produjo tras su aprobación en la Junta de Gobierno Local y posterior publicación, bien ante la Mesa de Contratación, bien ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública.

Curiosamente, muchos de los pliegos que han contado con el informe desfavorable de la Comisión de Contratación posteriormente han sido anulados, bien por el propio Gobierno (como ocurrió con el primer pliego de zonas verdes o de mantenimiento de la vía pública), bien por el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid (como ocurrió con el segundo pliego de zonas verdes). En todos los pliegos se daba una característica que seguiremos denunciando: las ofertas eran inviables.

Otra de las tareas que estaba ejerciendo como Presidente de la Comisión de Contratación era la investigación de contratos realizados (tal y como permite la legislación). Actualmente la investigación de los contratos de emergencia de mantenimiento de la vía publica y vallas publicitarias está en fase de redacción de conclusiones, así como pendiente de investigación la tala de árboles de la piscina Solagua durante el desescombro de las anteriores instalaciones. Curiosamente el cese llega a la semana siguiente de que todas las actas de las sesiones estén redactadas y, por tanto, se pudieran ya elaborar las conclusiones. Resulta curioso que ya una vez el alcalde me sustituyera durante una de dichas sesiones para evitar que, en aras de la transparencia, las comparecencias se produjeran de una manera fluida.

Como pueden ustedes comprobar, este Presidente no ha hecho otra cosa que cumplir con las tareas encomendadas por los ciudadanos con mi elección como concejal de la oposición, así como con los acuerdos políticos adoptados. La diferencia con el Alcalde es que conmigo como Presidente sí que se han podido desarrollar las comisiones de investigación sobre los contratos realizados por el gobierno del Partido Popular, y éste es el verdadero "problema". Tengo claro y estoy convencido de que lo que quiere evitar el alcalde es que se redacten las conclusiones a las que los miembros de la comisión hemos llegado en las investigaciones abiertas y me cesa, además, por algo que él SIEMPRE hizo cuando era Presidente de la Comisión y que nosotros mantuvimos, repito, para garantizar la transparencia en la contratación pública.

¿Qué tienen entonces que esconder? ¿Cómo se contrataron "digitalmente" a las empresas relacionadas con el constructor González Gervaso? ¿Cómo se adjudicaron contratos a una empresa relacionada con la trama Gürtel? ¿Por qué no se sanciona la tala de árboles de la piscina Solagua? A pesar del cese los trabajos ya están realizados y pronto los iremos desvelando (con conclusiones o sin ellas) a la opinión pública.

A pesar del cese seguiré ejerciendo el control de la contratación pública de la misma manera. La diferencia será que los errores que el PP cometa sólo podrán ser corregidos denunciando y no, como sería política y responsablemente correcto, tras una lectura previa a su aprobación. Repito que son varias las veces que se han corregido pliegos tras el análisis de la Comisión, lo que ha demostrado su correcto funcionamiento, así como que esta oposición ha ejercido una labor seria y responsable para con la ciudad.

Como concejal socialista no duden, vecinos y vecinas, que seguiré denunciado las tropelías que comete el PP en nuestra ciudad y seguiré proponiendo mejoras que hagan de Leganés una ciudad donde vivir cada vez mejor.

jueves, 13 de marzo de 2014

Cuando el objetivo es que se rechacen tus propios presupuestos

Lo vivido el pasado martes en Leganés roza ya lo inimaginable. El Partido Popular de Leganés, el partido que obstenta el gobierno de la ciudad, se abstiene para que sus presupustos sean rechazados.

Decía Maquiavelo que "el fin justifica los medios" y el Partido Popular ha hecho de este pensamiento su manera de gobernar esta ciudad.

¿Cuál fue su fin el pasado martes? Conseguir a toda costa que los presupuestos municipales fuesen rechazados para que la Junta de Gobierno Local los aprobase inicialmente. Pero ¿por qué? Porque de esta manera el Pleno pierde el control y la decisión de las alegaciones y reclamaciones y así poder realizar unos presupuestos a su antojo. Es decir, obviar la representación democrática del Pleno para aplicar la dictadura del alcalde y su Junta de Gobienro Local.

Dos partidos políticos presentamos votos particulares a los Presupuestos a través de una enmienda a la totalidad y devolución de los Presupuestos de nuevo para su elaboración siguiendo las líneas maestras que podrían haber llevado a unos presupuestos, en nuestro caso, más progresistas, que ataquen directamente el problema del desempleo, de la desigualdad social y de ayuda a los más desfavorecidos, o que evitase la enajenación de terreno público y del patrimonio de todos para realizar unas obras faraónicas que no tienen sentido alguno en el tiempo en que vivimos.

Previamente al debate y votación de los presupuestos, se discutió sobre el Plan Económico Financiero (o plan de saneamiento según la definición de la Interventora General) que sustentaría este presupuestos y los de los tres próximos años. En dicho Plan se enumeraban una serie de medidas que no contaban con el apoyo de la oposición: notable incremento de los impuestos (en especial el de bienes inmuebles y de vehículos de tracción mecánica), subida excesiva en las tasas y precios públicos, destrucción de empleo (202 puestos de trabajo en los próximos 4 años) y despidos (al reducir en 1 día los servicios de recogida de basura y limpieza viaria). Los tres grupos de la oposición votamos en contra y el Plan Económico (o de saneamiento) fue rechazado.

Ahì debería de haber terminado el Pleno y así se lo hicimos saber desde la bancada de la oposición, porque el presupuesto carecía de soporte legal para su aprobación, pero el alcalde y el partido que le sustenta decidieron, inexplicablmente, continuar y que los votos particulares y el presupuesto fueran debatidos.

Ambos votos particulares fueron rechazados al abstenerse el grupo político de Izquierda Unida. Abstención necesaria también para continuar adelante, porque de haberse aprobado cualquiera de los votos particulares hubiese supuesto la devolución del proyecto a la Junta de Gobierno Local para que ésta elaborara unos nuevos presupuestos que presentar al Pleno. Abstención que, directa o indirectamente, ayudó a los planes del Partido Popular.

Durante la discusión del Prespuesto nuevamente se solicitó que quedara sobre la mesa, pero el Partido Popular siguiendo su plan a rajatabla, quiso continuar con el debate y la votación. ULEG decidió no oparticipar en la votación alegando que se trataba de una "pantomima" porque lo que pretendía el gobierno era aprobarlo en la Junta de Gobierno Local.

El PP lo tenía todo previsto. Su objetivo seguía estando vivo. Tan sólo tenían que abstenerse en la votación para que estos presupuestos, los suyos, fueran rechazados. Y así hicieron.

Forzaron la votación para saltarse lo establecido en la ley y agarrarse a una excepcionalidad que no era necesaria (los presupuestos hubiesen sido aprobados por 12 votos contra 11). Pero, claro, eso hubiese supuesto que el Pleno es quien decidiría sobre su aprobación definitiva y eso podría suponer gestionar los presupuestos de la mayoría social de Leganés, pero no sus presupuestos.

El uso torticero de la ley de la reforma local para alcanzar sus fines puede, y debe, dar más de un disgusto a los concejales del Partido Popular porque podrían estar cometiendo un fraude de ley, podrían estar ejerciendo un abuso de poder.

En política no todo vale. Las estrategias de salón siempre salen mal. Quien mucho corre pronto para. O, como digo mucho últimamente, si caminas mirando hacia atrás no verás el obstáculo que tienes delante.

Interpreten ahora ustedes la jugada (o las diferentes jugadas) y hagan sus propias valoraciones.

La lógica nos diría que si un mandatario no tiene el apoyo de su propio partido en unos presupuestos debería dimitir inmediatamente. Pero en Leganés hace tiempo que la lógica no funciona y son varios los actores que juegan a políticos de salón. Otros seguimos pensando que la política la hacen los hombres y mujeres. Con ellos estaremos siempre, buscando principios y coherencia. Pero 8 concejales de 27 no deciden en un sistema democrático. Necesitamos ser más.